domingo, 23 de agosto de 2015

masturbo la garganta, imágenes pretéritas salpican mi mente, rápidamente, con sus respectivos sonidos y otros que caen a cachos, inteligibles, pero por siempre guardados, se entrometen en tiempos y espacios que no les corresponden, las imágenes de vivencias que fueron alegres, ahora son un caos de dolor que llena cada rincón del pensamiento, entumeciendo cualquier otro sentimiento, paraliza el alma húmeda.

*Papá abrazándome, llora…*, *papá en el hospital*, *papá vomitando bilis negra*, *papá en urgencias*, *papá sin razón**papá*.

Ya se ha ido todo.

Salgo del baño con esa minúscula confusión en la mirada y me encuentro a mi madre, puede ver en mis ojos de niña perdida que he vomitado, la falta de ruido provocado por la televisión no me ha ayudado a prever su presencia.
Mis ojos son agua, las naufragas negras nadan hacia las baldosas, buscando escondite.

- Pensaba que eras más inteligente.
- (cuanta mala prensa reciben los trastornos alimenticios)
- ¡Tenemos que dejar de hacer esto!
- (Si, háblame en plural “somos” esa sobreprotección, esa cacería de respuesta que encuentra en mí una maniática esquizofrenia, urticaria en el pensamiento)
- ¡No me mires así!
- (yo hablo así)

Empieza a gritarme, a insultarme, a amenazarme también con la idea de llevarme a un psicólogo adolescente, porqueellayanopuedemásconmigo, me da muestras de lo mucho que fui aceptada, no podré negar que nunca me intento cambiar, porque lo hizo sutilmente, indirectamente, con cada puto pequeño detalle, lo verdaderamente bueno está en los detalles, sí. Tú hija se purga y la castigas, un raciocinio brillante. Comienza la bajada de voz típica en la se intenta dirigir a las profundidades de mi yo, me causa nausea, lleva todo el dialogo en forma de interrogativas con tonito de empatía artificiada y farisea, la nausea evoluciona sanamente a letargo, siento como los ojos se me cierran abiertos. Termina. 

Eso eres tú mamá, mi falso yo huyendo despavorido.


Llora, cuándo ella llora duele el doble, nunca lo voy a superar, nunca voy a dejar de imaginarme sin sangre, el odio como mi manera perpetua de sobrevivir, probablemente me mate antes de vomitar toda esta bilis negra, pero ahora no...
A ver que es lo que pasa...

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Satán es mi mejor amigo, jódeme como quieras.